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Nairo Quintana, Rigoberto Urán y Daniel Martínez pondrán el acento colombiano al Tour de Francia de 2022, una presencia reducida tras años en los que los «escarabajos» habían sido numerosos en las carreteras de la ronda gala.
Hay que remontarse a 2012 para encontrar una lista tan baja de colombianos en esta carrera, un año en el que solo participó Sergio Henao. Mientras que Quintana y Urán parten como jefes de filas de Arkea y EF, respectivamente, Martínez tendrá un papel preponderante cuando llegue la montaña en el Ineos, la todopoderosa formación británica que en esa ocasión no cuenta entre los favoritos, una lista que tiene al esloveno Tadej Pogacar como destacado número uno.
Para Nairo será su novena participación en el Tour de Francia, lo que le convierte en uno de los ciclistas más experimentados del pelotón y también en uno de los que mejor palmarés tiene en esa carrera de los 176 que mañana tomarán la salida en Copenhague en una contrarreloj de 13,2 kilómetros que designará al primer maillot amarillo. Segundo en 2013 y 2015 y tercero en 2016, el de Boyacá ha visto como en los últimos años la suerte le ha sido esquiva en el Tour, donde se ha conformado con sumar dos etapas, en 2018 y 2019, que se suman a la que consiguiera en 2013 para lograr su primer podio. Tras sus victorias en el Tour de Provenza y el de Alpes Marítimos, donde además sumó triunfos de etapa, ha demostrado que puede estar en un gran momento a sus 32 años puede dar grandes momentos de forma y que será, sin duda, uno de los ciclistas a vigilar en el pelotón.
Relive the amazing atmosphere of the team presentation.
Now, it’s time to race ! 👊Revivez l’incroyable atmosphère de la présentation des équipes ! Maintenant, place à la course ! 👊#TDF2022 #LeTourDK pic.twitter.com/OAlyiBwZLy
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Nairo Quintana con Arquea
Quintana fue, además, quinto en la París-Niza, uno de los test principales previos al Tour y cuarto en la Volta a Cataluña y séptimo en la Ruta de Occitania. El colombiano cuenta con el Arkea a su servicio, aunque en el equipo también cuenta con el francés Warren Barguil, lo que puede abrir grietas en la convivencia de una formación que, en esta ocasión, no ha seleccionado a ningún otro latino para respaldar a Quintana. «Las sensaciones que tengo son buenas. Junto con el equipo nos hemos marcado como objetivo hacer una buena general, acabar lo más arriba posible, buscando el podio», señaló el jefe de filas del Arkea, que reconoció que ganar a Pogacar es muy complejo, pero que dejó la puerta abierta a recuperar «el sueño amarillo».
«Seguimos disfrutando e esta carrera, de la que siempre he estado enamorado y que he soñado con ganar. Ahora sabemos que es muy difícil, porque está Pogacar, el hombre más fuerte con mucha diferencia», señaló. El colombiano tiene puesta la mirada en la última semana que considera «terrible» por su dureza: «Si llegamos con fuerzas puede ser una semana para hacer muchas cosas».
Ready for this year's celebrations? 😁 It all starts tomorrow!
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El mismo rol de jefe de filas lleva Urán, otro colombiano que sabe lo que es pisar el podio del Tour, donde fue segundo en 2017, cuando sumó su única etapa en el Tour y que al igual que Quintana afronta su novena participación en la ronda gala. A sus 35 años, el ciclista del EF es uno de los veteranos de la carrera, uno de los ciclistas más experimentados y que mejor conoce las dificultades de llegar a París en buenas condiciones. Urán llega liderando a su equipo pero tras una temporada llena de incidentes que le han impedido brillar. Una caída le obligó en abril a retirarse de la Vuelta a Romandía con al escápula izquierda fracturada, lo que le obligó a pasar por el quirófano.
Volvió en la Vuelta a Suiza, carrera donde el año pasado fue segundo, pero como muchos otros corredores se contagió de covid y tuvo que abandonar, por lo que su verdadero nivel esta temporada es una incógnita. Décimo de la pasada edición, el de Antioquía llega con el puesto 14 de la Tirreno-Adriático como uno de sus resultados más destacados del año, en el que también fue décimo en la Vuelta al País Vasco y 42 en la Flecha Valona. «El nivel es muy alto. Cada etapa es dura. Los ciclistas, los masajistas, los mecánicos… todos están concentrados y nerviosos durante 21 días», aseguró el colombiano, que consideró que «primero hay que tener suerte y luego salud». «Hay que hacer una estrategia, pero hay que tomarla día a día», agregó el ciclista de Antioquía. El corredor negó que esta edición sea una carrera para batir a Pogcar: «No es todos contra Tadej, es todos contra todos».
Daniel Felipe Martinez as bajo la manga
Martínez afronta su tercera participación con la obligación de llevar el estandarte colombiano en el equipo Ineos, dejado huérfano por Egan Bernal, que no se ha recuperado a tiempo para competir en una carrera que ganó hace tres años, el primero de su país que lo lograba. Aunque sobre el papel el británico Geraint Thomas, de 36 años es el jefe de filas, con la intención de ganar su segundo Tour, tras el de 2018, la carretera puede dar a Martínez opciones en la general si finalmente aguanta bien cuando llegue la montaña.
Así lo demuestra el excepcional año que ha firmado desde su llegada al poderoso conjunto británico, con el que fue tercero de la Vuelta al Algarve, campeón nacional contra el crono, tercero de la París-Niza, ganador de la Vuelta al País Vasco donde se impuso en una etapa, quinto en la Flecha Valona y cuarto en la Lieja Bastoña Lieja, además de octavo en la Vuelta a Suiza.
En el caso de que Thomas no responda y que el también británico Simon Yates no esté a la altura, aparece como una gran solución de reemplazo para buscar un buen puesto en la general en la que será su tercera participación en la ronda gala, tras haber sido 36 en 2018 y 19 en 2020, cuando sumó un brillante triunfo en Puy Mary. El británico Chris Froome (Israel Premier Tech), cuádruple ganador del Tour de Francia, y el francés Romain Bardet (DSM) afrontan el Tour de Francia con los objetivos de antaño rebajados, coincidiendo en el deseo de lograr algún triunfo de etapa y lejos de la presión por la general.
Froome, de 37 años, ya no luchará por reverdecer laureles, pero una vez superado un año complicado espera tener alguna opción de brillar en cualquier etapa de montaña. «En los últimos 12 meses he superado muchos problemas, pero desde enero hasta ahora todo ha ido en una trayectoria ascendente. Realmente no sé cómo estoy ahora. Tengo muchas ganas de aprovechar cada oportunidad que se me presente y ver a dónde me llevan mis piernas en las próximas tres semanas. Si eso significa ir por una victoria de etapa en algún momento, espero estar allí». Voy a intentarlo cada día, pero la verdadera prueba para mí vendrá en las montañas «, dijo Froome en Copenhague.
Por su parte, Romain Bardet, afronta su noveno Tour con 31 años y dos podios firmados en la «grande boucle». «El objetivo son las etapas. El enfoque no ha cambiado, especialmente porque no tengo una certeza real sobre mi nivel. Quiero correr sin pensar en el día siguiente ni en la general. Voy a correr como hicimos en la Vuelta el año pasado, ofensivamente. Todos los días trabajaremos el uno para el otro», dijo el corredor de Brioude. Al igual que Froome, el ciclista galo considera que tendrá sus mejores opciones en las etapas de montaña. «Estos primeros días tendré un papel de gregario. Queremos hacer una buena carrera todos juntos y tendré mi oportunidad en la montaña. El Alpe d’Huez es Un lugar mítico en el Tour. Me encanta el ambiente, el puerto en sí, nada más. Como ascenso, prefiero el Granon».
Objetivo Pogacar
💚 With several of the world's top sprinters, the battle for the green jersey should be a big one!
🧐 Who's your favourite?
💚 Avec un dense plateau de sprinteurs, la guerre pour le maillot vert @WeLoveCyclingFR s’annonce animée !
🧐 Qui est votre favori ?#TDF2022 pic.twitter.com/AoFjPiGx2d
— Tour de France™ (@LeTour) June 30, 2022
El director del Tour de Francia, Christian Prudhomme, reconoció que el esloveno Tadej Pogacar es el gran favorito para ganar la edición que comienza mañana en Copenhague, pero indicó que se le puede derrotar si se le acosa desde el primer momento. «Pogacar es el más fuerte, pero el Jumbo es el equipo más sólido e Ineos tiene cuatro bazas. Creo que la primera semana va a ser decisiva, veremos cómo superan los equipos esas etapas de viento y de adoquines, va a ser muy determinante», indicó.
El director del Tour aseguró que hay equipos que han hecho la selección de sus ocho corredores para esta edición pensando precisamente en lograr renta con respecto al ganador de las dos últimas ediciones. «Creo que hay equipos que han hecho su selección para tratar de distanciar lo máximo a Pogacar en la primera semana, porque en la montaña será mucho más complicado», indicó. Prudhomme apostó por «una táctica de acoso» para obligar a Pogacar a perder tiempo, pero señaló que tiene que salir de los equipos, que son los que deben jugar sus bazas en la carretera. «Tener una primera semana con mucha batalla es el sueño de todo organizador», dijo el director, que recordó lo animada que estuvo el año pasado con ciclistas como Mathieu van der Poel o Wout van Aert.A su juicio, varias formaciones han seleccionado a ciclistas especializados en clásicas para desestabilizar en esas etapas a Pogacar.
El éxito popular está garantizado. El Tour de Francia nunca había salido de tan al norte y para su edición de 2022 ha elegido partir de Dinamarca, un país apasionado por el ciclismo que ahora vibra más con ese deporte ya que cuenta con una generación dorada en el pelotón liderada por Jonas Vingegaard. El segundo de la pasada edición representa mejor que nadie el ascenso del ciclismo danés en los últimos años, una hornada que ha logrado colocar a once ciclistas en la línea de salida de su capital.
«Creo que tenemos más opciones que nunca», asegura el príncipe heredero de Dinamarca, Federico, que con su aspecto juvenil se ha convertido en una de las imágenes de los días previos a la salida. La presentación de los equipos reunió a miles de personas en una céntrica plaza de Copenhague y está previsto que los daneses llenen las carreteras por las que discurrirán las tres primeras etapas, empezando por la contrarreloj de 13,2 kilómetros que servirá para designar al primer maillot amarillo.
Jacob Fuglsang, Kasper Asgreen, Michael Morkov son otros de los nombres importantes que llevarán los colores de Dinamarca durante la carrera y que pueden brillar durante la edición. Además de la general, los daneses pueden buscar victorias de etapa, seguir la estela de Mogens Frey, el primero que levantó los brazos bajo una meta, en el año 1970 en Mulhouse. Otros doce daneses han conseguido triunfos parciales en la ronda gala desde entonces, el último Soren Kragh Andersen, que sumó dos triunfos en 2020, en Lyon y en Champagnole.
Los años maravillosos
Entre medias, el ciclismo danés ha tenido altibajos y parece haber superado una crisis en la que quedó sumergido a mediados de los 90, cuando los escándalos de dopaje parecieron atenazar a un país que históricamente ha vibrado con la bicicleta. El nombre ligado a esa etapa es del de Bjarne Riis, el único danés que figura en el palmarés del Tour, aunque no lo hace con brillo, tras haber confesado que se dopaba.
Hombre clave de la época post Miguel Indurain, el gigante danés se impuso en 1996, pero su figura no estará entre los buenos recuerdos del Tour. Los organizadores han decidido no invitarle a la salida de la edición. Más indulgentes se muestran con Michael Rasmussen, que aparece como comentarista de medios de comunicación daneses pese a que su nombre también lleva el estigma del dopaje. El «pollo», como se le llegó a conocer, tenía bien encarrilado el Tour de 2007, con una cómoda ventaja sobre el español Alberto Contador, cuando aparecieron informaciones de prensa que aseguraban que había mentido sobre su paradero para escapar a controles antidopaje en periodo de entrenamiento.
Pese a sus desmentidos, la presión fue creciente sobre el equipo Rabobank, que tras la victoria del ciclista en el Aubisque que parecía dejar sentenciada la carrera, decidió apartarle de la competición en una trepidante noche en Pau, lo que abrió la puerta al primer triunfo de Contador. Ahora, el país parece haber dejado atrás ese periodo convulso y tiene su corazón puesto en los prometedores jóvenes, con un Vingegaard que, a sus 25 años es uno de los favoritos para la victoria final. «Si tiene opciones de ganar prometo ir a los Campos Elíseos a acompañarle», asegura el príncipe heredero, que quiere mostrar así el apoyo de todo un país a su baza más sólida.
