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«Voy al supermercado, me gusta pasear. Intento ser natural, hacer las cosas que me hacen bien y estar rodeado de la gente que me conoce y que me dice las cosas que hago bien y las que hago mal. Mis amigos son los de toda la vida. Creo en los pocos, pero buenos amigos».

Así de escueto se define el portero alemán del Barcelona. Por estos días de pandemia «No veo mucho fútbol, salvo cuando hay partidos buenos o cuando me interesa alguno en particular porque tengo alguna relación o algún amigo. A veces, me preguntan por el nombre de un jugador y no tengo ni idea». Y a continuación le preguntaron si los conoce más a los futbolistas por jugar a la PlayStation y la respuesta fue igual de curiosa: «Alguna vez. En La Liga, por ejemplo, me pasa con los nombres. No sé cómo se llaman. Pero después, cuando me ponen el video, me doy cuenta de que sé perfectamente quién es. Recuerdo mejor cómo se mueven en el campo, cómo patean o se desmarcan que el nombre del jugador. Es un poco raro, me pasa cuando analizamos a los contrarios».
Lo que sí le gusta del ambiente del fútbol es el clima que se respira en los estadios y allí demuestra más interés a la hora de explayarse: «El Camp Nou, por ejemplo, es único. La mentalidad es completamente diferente de la de Alemania. Allí la gente canta mucho más y se concentra en el equipo. La afición de Barça valora muchos más los detalles individuales. Es como si tuvieran un gusto diferente y a mí eso me encanta. Me gusta, por ejemplo, cuando De Jong hace alguna cosa y la gente lo disfruta y lo celebra. Es diferente, pero muy interesante. Se vive más de sensaciones; no es que canten todo el partido, sino que van viviendo lo que pasa y te intentan apoyar en los momentos que más lo necesitamos». Y continuó: «San Paolo no es muy moderno, pero tiene algo especial. Depende mucho de la afición. Me gustan esos partidos, como contra el Athletic, en los que la gente está muy detrás de su equipo. Empieza una guerra contigo y es un desafío que me encanta».
Ante la confesión de Ter Stegen que poco sabe de fútbol, una consulta más sobre esa particularidad (si en un vestuario en el que no conoce a nadie podría reconocer a los arqueros, los defensores, los volante y los delanteros) permite poner en contexto que no se trata de una exageración del arquero eso de conocer lo justo y necesario del mundo de la pelota: «Creo que sería muy difícil. Los arqueros somos diferentes, es verdad. Los delanteros cuando se juntan recuerdan goles o sus acciones. Nosotros hablamos más de estilo. De qué cosa hace uno u otro para poder aprender».
