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 La selección de Guatemala encarará este mes la Liga de Naciones en uno de los momentos más sombríos de su historia futbolística, sin figuras de peso y con la resaca aún por la oportunidad de oro perdida de asistir al pasado Mundial en Estados Unidos, Canadá y México.

 

 

A ello se suma el mal momento de los clubes locales y su flojo desempeño en torneos internacionales, así como la falta de referentes, situación que anticipa un complicado paso por el torneo de selecciones de la Concacaf.

La renovación del entrenador mexicano Luis Fernando Tena, confirmado este año en su puesto pese no poder clasificar al país al Mundial 2026, tampoco ha dejado satisfechos a los miles de aficionados que esperan un golpe de timón en el desempeño de la selección.Desde que Tena aceptó renovar su contrato, Guatemala acumula 13 goles en contra y uno a favor en los tres partidos amistosos jugados este año: cayó 7-0 ante Argelia, 3-1 con República Checa y 3-0 con Ecuador.

Debido a los antecedentes, el panorama no es alentador para la Liga de Naciones, donde la selección quedó emparejada en el grupo B con El Salvador, Honduras, Jamaica, Martinica y Surinam. En la actualidad, apenas dos habituales en las convocatorias de Tena militan en clubes extranjeros: el guardameta Nicholas Hagen en el Columbus Crew y el delantero Óscar Santis en el Brunei DPMM malayo. Santis es, probablemente, el mejor futbolista guatemalteco de la actualidad, pero no ha tenido éxito en sus aventuras por el exterior con el Dinamo Tbilisi georgiano.

Además de la situación de Hagen y Santis, otros futbolistas que podrían considerarse como referentes, son los defensores José Pinto y Aaron Herrera, pero afrontan períodos de inactividad. Pinto, capitán de la selección guatemalteca, es reserva en Comunicaciones. La única noticia positiva para Tena es el rendimiento del delantero Darwin Lom, quien se incorporó en enero pasado a The Strongest y ya suma nueve goles en lo que va de la temporada en Bolivia.

Recientemente, el ex seleccionador guatemalteco y varias veces campeón en el país centroamericano, Amarini Villatoro, criticó el rendimiento del fútbol local después de que los cuatro equipos que participaron en la Copa Centroamericana (Municipal, Mixco, Xelajú y Antigua) quedaran eliminados en primera ronda.

Tena prepara su convocatoria para los primeros partidos en la Liga de Naciones. Guatemala debutará el 25 de septiembre en Kingston ante Jamaica, el día 28 recibirá a El Salvador y el 2 de octubre visitará a Surinam. En Centroamérica, apenas Guatemala, Nicaragua y Belice nunca han asistido a una Copa del Mundo en categoría absoluta. Gran parte de la afición considera que en las pasadas eliminatorias se perdió una gran oportunidad de acabar con dicha racha negativa al contar con un número histórico de selecciones de la Concacaf en el Mundial.

Los Ticos son Pura Vida

Después del duro golpe que significó no clasificarse al Mundial de 2026, Costa Rica busca construir equipo y consolidar nuevas figuras al mando del entrenador argentino Fernando ‘Bocha’ Batista, y para ello serán vitales los partidos de septiembre y octubre de la Liga de Naciones de la Concacaf, el primer torneo oficial para el seleccionador. Batista comenzó el proceso a comienzos de 2026 y no ha conseguido su primera victoria después de cuatro partidos dirigidos: en marzo Costa Rica empató 2-2 frente a Jordania y perdió por goleada 5-0 contra Irán, mientras que en junio perdió frente a Colombia 3-1 y con Inglaterra 3-0.

El seleccionador ha dicho que el equipo está «en construcción» y que confía en el material humano con el que cuenta, y además se ha mostrado enérgico ante casos de indisciplina, como por ejemplo la exclusión del centrocampista Alejandro Bran, el extremo Kenneth Vargas y el delantero Warren Madrigal, de la concentración del equipo que se preparaba para enfrentar a Colombia e Inglaterra en junio pasado.

El estandarte de la nueva camada de futbolistas costarricenses es el delantero del Spartak de Moscú ruso Manfred Ugalde, quien, sin embargo, podría perderse los primeros partidos de la Liga de Naciones debido a una expulsión en el último partido de las eliminatorias para el Mundial de Norteamérica. La Federación Costarricense de Fútbol ha anunciado que apelará el castigo.

Costa Rica está en la búsqueda de consolidar un equipo renovado rumbo al Mundial de 2030, aunque Batista no le ha cerrado del todo la puerta a jugadores experimentados como el portero de 39 años Keylor Navas, el delantero Joel Campbell, el zaguero Francisco Calvo o el centrocampista Celso Borges, los últimos futbolistas vigentes de la generación que llevó a Costa Rica a tres Mundiales seguidos en 2014, 2018 y 2022.

Además de Ugalde, entre los futbolistas llamados a comandar el proceso de Batista se encuentran el extremo del Sparta Praga checo Josimar Alcocer; el zaguero del Racing de Estrasburgo francés Jeyland Mitchell; el centrocampista del Riga letón Orlando Galo; el extremo del Alajuelense local Kenyel Mitchell; el atacante del New York City estadounidense Alonso Martínez y el portero del Casa Pía portugués Patrick Sequeira.

Las fechas FIFA de septiembre y octubre serán claves para el proceso de Batista, ya que definirán cuatro clasificados a los cuartos de final de la Liga de Naciones, instancia en la que ya están sembrados previamente Estados Unidos, México, Canadá y Panamá como los equipos mejor ubicados en el ránking. Costa Rica recibirá a Curazao el 24 de septiembre, visitará a Haití y Nicaragua el 27 de septiembre y el 1 de octubre, respectivamente, y cerrará la fase de grupos el 4 de octubre en casa contra Haití, con lo que completará los 4 partidos que cada selección debe disputar según el formato que utiliza la Concacaf.

Los dos primeros lugares de este grupo, integrado por Costa Rica, Nicaragua, Haití, Curazao, República Dominicana y Trinidad y Tobago, avanzarán a los cuartos de final y obtendrán boleto directo a la Copa Oro de la Concacaf que se disputará a mediados de 2027.

La Hoja de Maple está firme

Canadá afronta el nuevo ciclo internacional sin ruptura en el banquillo ni cambios bruscos de identidad después de completar en el Mundial de 2026 la mejor participación de su historia y con Jesse Marsch confirmado como seleccionador hasta 2030. La federación canadiense, Canada Soccer, renovó al técnico estadounidense el pasado 25 de mayo, antes del Mundial, por cuatro años, una decisión que la entidad justificó por la transformación de la cultura y el estilo de juego del equipo y por la ampliación de la base de jugadores disponibles.

Los resultados del Mundial reforzaron esa apuesta. Canadá consiguió por primera vez puntuar y una victoria en una Copa del Mundo, accedió finalmente a una fase eliminatoria y derrotó a Sudáfrica en dieciseisavos antes de caer por 0-3 ante Marruecos en octavos.

El torneo confirmó además que la selección dispone de una columna vertebral con margen para llegar competitiva a 2030. Alphonso Davies, de 25 años; Jonathan David, de 26; Ismaël Koné, de 24; Moïse Bombito, de 26, y Alistair Johnston, de 27, forman parte de ese núcleo, al que se han incorporado futbolistas todavía más jóvenes como Luc de Fougerolles, Nathan Saliba y Niko Sigur.

Por ello, Marsch no afronta una reconstrucción, sino una renovación progresiva que deberá dar relevo a algunos de los veteranos de la última etapa, entre ellos Jonathan Osorio, Maxime Crépeau, Cyle Larin y Richie Laryea. El seleccionador ya había empezado antes del Mundial a ampliar la base de jugadores de la selección con jóvenes como Jeevan Badwal, Rayan Elloumi, Shola Jimoh, Noah Abatneh y Tiago Coimbra, además de intensificar la captación de futbolistas con doble nacionalidad.

Canadá tampoco comenzará su participación en la Liga de Naciones de la Concacaf cuando arranque la fase de grupos el 21 de septiembre. Por su posición en la clasificación regional, está clasificada directamente para los cuartos de final de noviembre, junto con México, Estados Unidos y Panamá. Antes, Marsch utilizará dos amistosos en casa, ante Chile el 26 de septiembre en Toronto, y frente a Perú el 3 de octubre en Montreal, como primer laboratorio del ciclo posterior al Mundial. Tras 2026, el desafío canadiense ya no es demostrar que pertenece a la élite regional, sino consolidarse en ella y preparar un equipo capaz de mantener en 2030 el salto competitivo alcanzado como anfitrión mundialista.

El Kaiser de México se estrena

Rafael Márquez, quien como central forjó una leyenda en el Barcelona, espera comenzar a escribir desde ya una era dorada en el banquillo de la selección de México tras recibir el testigo de Javier ‘el Vasco’ Aguirre tras el último Mundial. El cambio de guardia en la selección mexicana llegó el 10 septiembre con la presentación de Márquez y su comisión técnica en la que destacan dos escuderos con historia: su compatriota Andrés Guardado y el español Juan Manuel Lillo.

‘Juanma’, de 60 años, es recordado por su trabajo al lado de Pep Guardiola en Manchester City. Debutó en la Primera División española con 29 años, lo que lo convirtió en el entrenador más joven en la historia de la misma. Fue entrenador de Dorados de Sinaloa, Real Sociedad, Almería, los colombianos Millonarios y Atlético Nacional, el Vissel Kobe japonés, el Qingdao Huanghai chino y el Al-Sadd catarí, entre otros clubes.

La larga caminata de ‘Rafa’ y sus escuderos, que tiene como máximo objetivo la clasificación de México al Mundial de 2030, tendrá su primera estación con la Liga de Naciones de la Concacaf. Será una auténtica prueba de fuego para el exdefensor, cuyo primer deber pendiente consiste en comenzar a proyectar una renovación. El que fuera ayudante de ‘el Vasco’ Aguirre en el pasado Mundial de Norteamérica llega al máximo cargo en el Tri avalado por la experiencia de haber jugado en cinco versiones del Mundial.

Con miras al Mundial 2030, los más exigentes ya piden al excapitán un equipo capaz de superar el listón de los octavos de final. Pero hasta entonces, la selección debe recuperar su rol dominante en la Concacaf en la Liga de Naciones y después en la Copa Oro. Para ello deberá apoyarse en la detección de jóvenes valores que lleguen desde las selecciones menores, lideradas por el argentino Andrés Lillini, que complemente con talentos como el de Gilberto Mora, consolidado en la pasada Copa del Mundo.

En el horizonte también se insinúan Armando González, recién fichado por el Olympiacos, Hugo Camberos y Santiago Sandoval. Lillo no será el único español en el cuerpo técnico de Márquez.Vidal Paloma, un especialista en la formación de entrenadores, metodología y táctica, tiene una consistente trayectoria en la Real Federación Española. Y Pol Llorente, preparador físico en la etapa de Javier Aguirre, ha sido mantenido en el cargo.

Márquez, a quien critican en su país por su relación distante con la prensa y los hinchas, tendrá en Andrés Guardado, una suerte de puente con el que la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) espera recortar distancias. ‘El Principito’, quien cumplirá 40 años el 28 de septiembre, dejó huella en el Real Betis español y también tendrá la misión de seguir permanentemente a los jugadores que están en Europa. Rafael Márquez, de 47 años, tendrá sus primeras pruebas al frente de México a partir del 26 de septiembre, cuando enfrente en partido amistoso a la selección de Colombia. El día 29 se medirá con Perú. El 3 de octubre jugará contra Estados Unidos y el día 6 chocará con Chile. Los cuatro partidos serán en territorio estadounidense.

 

 

 

Pochettino con las barras y las estrellas

 

 

Estados Unidos abre una nueva etapa de su selección con Mauricio Pochettino confirmado en el banquillo después del Mundial jugado en casa, en el que el equipo cayó en los octavos de final ante Bélgica, con Christian Pulisic como principal referencia y con el reto de volver a imponer su peso en la Concacaf. Estados Unidos afronta el nuevo ciclo con Mauricio Pochettino ratificado al frente. La selección alcanzó los octavos de final, pero su derrota por 4-1 ante Bélgica dejó una sensación amarga.

Estados Unidos contó con enorme apoyo de sus aficionados durante la Copa del Mundo y fue protagonista de grandes victorias en la fase de grupos, algo que aumentó las ambiciones de un equipo que, finalmente, se quedó corto en el primer examen de exigencia frente a Bélgica. Tras semanas de incertidumbre, el técnico argentino conservó el mando con la vista puesta en el Mundial de 2030 y en consolidar una identidad competitiva.

El recorrido inmediato no pasa aún por la Liga de Naciones. Al ser uno de los cabezas de serie, Estados Unidos entrará en los cuartos de final de noviembre, a doble partido contra el segundo clasificado de la fase de grupos. Antes, Pochettino utilizará cuatro amistosos para reajustar su proyecto, contra Perú, Chile, México y Canadá. Christian Pulisic sigue siendo el principal foco ofensivo y mediático de un equipo que mantiene el núcleo de su generación mundialista. Tyler Adams aporta equilibrio y liderazgo desde el mediocampo, mientras Weston McKennie añade experiencia, intensidad y llegada. La continuidad de esas piezas ofrece a Pochettino una base reconocible para la siguiente etapa.

La renovación puede asomar por la derecha con Alex Freeman, lateral del Villarreal y uno de los nombres a seguir tras su presencia en el Mundial. Su potencia física, vocación ofensiva y margen de crecimiento encajan en una selección que necesita ampliar alternativas sin desmontar su estructura. Pochettino pretende utilizar los próximos amistosos para mezclar a los jugadores que participaron en el Mundial con futbolistas emergentes, en una convocatoria que abrirá espacios para ampliar la competencia interna.

La última Liga de Naciones terminó con Estados Unidos fuera del podio, derrotado por Canadá (2-1) en el partido por el tercer puesto. El resultado confirmó el equilibrio de la competencia regional y aumentó la exigencia para una selección acostumbrada a dominar el torneo. Pochettino deberá convertir la experiencia mundialista en un punto de partida. Estados Unidos dispone de talento consolidado, exposición local y una generación aún en edad competitiva, pero deberá traducirlo en resultados ante sus rivales de CONCACAF, con la mirada en el Mundial de 2030.

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