
Kimberly García marcha y brilla oro en Chequia
8 mayo, 2026
Una jornada tranquila, casi de trámite, se convirtió en un caos en la recta de meta, donde se produjo una enorme montonera de la que salió ileso el francés del Soudal Quick Step, como ganador y maglia rosa tras un esprint reducido que puso final en tierras búlgaras el trayecto de 147 km entre Nessebar y Burgas, en la primera etapa del Giro de Italia.
Esprint previsible, pero anormal y caótico en su ejecución. A 100 metros de la pancarta final una montaña de bicicletas y ciclistas taponaron la carretera. Unos 10 afortunados lograron salvarse del desastre y disputaron la victoria. Entre todos se lució Paul Magnier, de 22 años, francés nacido en Laredo (Estados Unidos). El joven galo atacó de lejos con una potencia impresionante. Un auténtico rayo que se llevó el botín de su primera victoria en una grande y la maglia rosa. Un sueño que selló en 3h.21.07, a una media de 43,8 km/hora. Ganó la partida al danés Tobias Lund Andresen (Uno X) y al británico Ethan Vernon (NSN). Uno de los grandes favoritos, el italiano Jonathan Milan (Lidl Trek) se conformó con la cuarta plaza.
Magnier de de rosa
Sevilla y Tarozzi chocaron los puños a 23 de meta. Gesto de agradecimiento mutuo por una aventura compartida. El gran grupo los sobrepasó a 23 de meta. Los equipos de los esprinters ya se estaban poniendo serios, comenzaba la hora de la verdad, la lucha por el esprint y la primera prenda rosa. Los favoritos, entre ellos Vingegaard, a cola de pelotón, sin entrar en la refriega. El resto de etapa fue cuestión de pelea, acelerones, lucha por el control y tácticas para colocar a los «guepardos». El Lidl Trek, todo el día controlando con el eritreo Ghebreigzabhier en cabeza más de 100 km buscó la gloria para Milan. Era el favorito, pero la desagradable sorpresa de la montonera esperaba muy cerca de la línea.
Este sábado la segunda etapa tendrá lugar entre Burgas y Veliko Tarnovo, de 221 km. Otra opción para los «guepardos» del pelotón, aunque una cota cerca de meta podría saltar el pronóstico. La primera dificultad será Byala Pass (3a, 7,7 km al 4,6), seguida, ya pasado el ecuador de la jornada, por el Vratnik (3a, 9,1 km al 4,1). En el km 210, y poco después del esprint bonificado, hay que subir la cota vecina al Monasterio de Lyaskovets (3a, 3,9 km al 6,6). Ahí se podrían producir emboscadas para evitar la llegada masiva, si no, un final en ligero ascenso ofrecerá opciones a los «rematadores».
