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Con apenas 23 años, Christian González, estadounidense de raíces colombianas, está viviendo un sueño en medio de una gran temporada en la NFL: jugar el Super Bowl LX con New England Patriots contra los Seattle Seahawks el 8 de febrero en Santa Clara (California).
La presencia de González en este partido tan esperado, no sólo por los fanáticos del fútbol americano sino por los curiosos del espectáculo que rodea a la final de este deporte, también ha despertado expectativas en la propia Colombia, país donde la afición por la NFL ha venido en constante crecimiento.
El ascenso de Christian González en la NFL
El nacido el 28 de junio de 2002 en Carrollton (Texas) comenzó a despuntar desde muy temprana edad, y en sus años en la escuela preparatoria en la también localidad tejana de The Colony mostró su destreza como esquinero y receptor abierto. Diferentes universidades se fijaron en él, pero fue finalmente la de Colorado la que lo conquistó. El hijo de Héctor González, quien se destacó en el baloncesto colombiano con los Piratas de Bogotá, pasó a integrar en 2020 la nómina de Colorado Buffaloes de la NCAA, donde jugó 18 partidos en los que hizo 78 ‘tacleadas’ y defendió 10 pases.
De Colorado pasó en 2022 a Oregon, donde ya llenó la retina de los reclutadores profesionales. Con los Ducks de la universidad de ese estado logró 4 intercepciones, 50 tacleadas y desvió 7 pases desviados, lo que le valió ser nombrado en el Primer Equipo All-Pac-12 como el mejor esquinero de su conferencia en la NCAA.
El Draft y los Patriots
Para 2023, el jugador de 1,85 metros y hermano de la atleta olímpica Melissa González (quien representó a Colombia en la competencia de vallas en los Juegos de Tokio 2020), decidió parar su carrera en las divisiones universitarias de la NCAA y se inscribió en el draft de la NFL. Los New England Patriots lo tenían en su carpeta. El equipo bostoniano, donde brilló durante 19 temporadas Tom Brady (el considerado mejor jugador de la historia de la NFL), lo escogió en la elección 17 de la primera ronda y de inmediato se integró a la disciplina de los dirigidos por el legendario Bill Belichick, cuya no inclusión en el salón de la fama ha suscitado reacciones hasta del mismo Donald Trump.
Los Patriots no se equivocaron con González ya que se ha destacado como el Novato Defensivo del Mes en septiembre de 2023, en el AP All-Pro Second Team de la temporada 2024, y fue una pieza fundamental en el título de conferencia AFC de los Patriots en 2025. Además, se encuentra en el Top 100 de los mejores jugadores de la NFL, donde hasta el momento ocupa la casilla 85.
Colombia y la NFL: una relación de más de cuarenta años
La historia de los jugadores colombianos en la NFL comienza a escribirse en 1981, cuando el barranquillero Jairo Peñaranda pasó a integrar las filas de los Los Angeles Rams tras ser reclutado desde la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Peñaranda también jugó para los Philadelphia Eagles, equipo en el que terminó su carrera profesional en 1986.
El bogotano Fuad Reveiz prestó sus servicios para tres franquicias de la NFL (Miami Dolphins, San Diego Chargers y Minnesota Vikings) entre 1985 y 1995. En 1993 fue escogido para el Pro Bowl o Partido de las Estrellas del fútbol americano. Y la lista termina con Fernando Velasco, quien en 2016 integró el equipo de los Carolina Panthers que llegó al Super Bowl L contra los Denver Broncos, pero no vio minutos en el partido llevado a cabo también en Santa Clara. Aparte de los Panthers, Velasco también se desempeñó en los Tennessee Titans, los Pittsburgh Steelers, y los Buffalo Bills, en una carrera que se extendió entre 2009 y 2016.
Borregales brinda por Venezuela
Andrés ‘Andy’ Borregales no solo lleva el número 36 en su uniforme sino sobre todo las esperanzas de Venezuela, que por primera vez verá a uno de los suyos patear hacia la gloria en el escenario más grande del fútbol americano. El domingo 8 de febrero, cuando los New England Patriots pisen el césped del Levi’s Stadium en Santa Clara, California, el país de las arepas y el béisbol se detendrá por una razón inusual, el Super Bowl LX, para observar lo que haga Borregales, el primer venezolano que jugará el partido más célebre de la NFL.
Andy Borregales nació en Caracas el 2 de enero de 2003 y su ascenso en el fútbol americano tiene poco y nada de casualidad. Seleccionado en la sexta ronda del Draft 2025 (puesto 182), llegó a los Patriots con la distinción de ser el máximo anotador histórico de los Miami Hurricanes, con 405 puntos. En esta, su primera temporada como profesional, ya ha demostrado que el apodo de ‘Mr. Automatic’ le queda corto pues acabó la fase regular con 27 goles de campo convertidos en 32 intentos.
El héroe que emergió de la nieve
Borregales se convirtió en leyenda el pasado 25 de enero en la final de la Conferencia Americana (AFC), que se jugó bajo una tormenta de nieve en Denver. Ese día, los Patriots vencieron a los Broncos por 10-7 en un partido en el que el novato venezolano conectó el gol de campo de 23 yardas que envió a los Patriots a jugar el Super Bowl por primera vez desde 2019.
Este hito confirmó la clase de jugador que es y por lo cual los Patriots no dudaron en ficharlo, ya que en su temporada de novato rompió el récord de distancia del Gillette Stadium, de Foxborough, al anotar un gol de campo de 59 yardas en el partido contra los Miami Dolphins, con el que demostró que su pierna derecha tiene potencia de sobra aun en los climas fríos del noreste de Estados Unidos.
Otro hecho, que marca su carácter además de su talento, ocurrió en 2021 en su temporada como ‘freshman’ (estudiante de primer año) en la universidad. En un partido contra Virginia falló un gol de campo de 33 yardas que le habría dado la victoria a su equipo; el balón pegó en el poste y regresó directo a sus manos. En vez de deprimirse, Borregales usó ese hecho como una motivación para volverse un pateador confiable.
Un anhelo de familia
La familia Borregales se mudó a Estados Unidos cuando Andy tenía apenas un año. Se crió en Miami, el idioma de su crianza fue el español y las arepas se mantuvieron como una tradición, pero desde niño sintió atracción por el fútbol americano, algo que luego se volvió una elección de vida.
Así se debió principalmente a dos personas: una y la más importante es su hermano mayor, José, quien fue un destacado jugador en la Universidad de Miami y fichó en 2021 por los Tampa Bay Buccaneers. «Él es mi inspiración y mi mentor, su camino fue más accidentado que el mío pero él lo allanó para mí», dijo.
La otra es Adam Vinatieri, su ídolo y a quien debe ser pateador en vez de mariscal de campo o receptor, tras verlo triunfar con los Patriots, justamente el equipo que Andy hoy defiende y con el que anhela emularlo para convertirse en el primer venezolano campeón del Super Bowl.
México presente con Arroyo en Seahawks
La carrera del novato de 22 años Elijah Arroyo está a 6 días del partido soñado, ese que de pequeño jugaba en campos terrosos en Cancún, la ciudad mexicana situada en la península de Yucatán. Arroyo y sus Seattle Seahawks se citarán el 8 de febrero con los New England Patriots para dirimir el ganador del Super Bowl LX.
Arroyo es un poderoso ala cerrada.
Mide 1,96 metros y pesa 115 kilogramos, una amenaza para las defensivas rivales que brilló con Miami Hurricanes del fútbol americano colegial, equipo que lo proyectó a la NFL, en la que fue seleccionado en la segunda ronda del Draft 2025 por los Seahawks.
Su primer año en Seattle fue atropellado debido a las lesiones, que le hicieron perderse los últimos cuatro partidos de la campaña regular, en la que acumuló 15 recepciones para 179 yardas y una anotación, pero ahora está listo para ayudar a su ofensiva en la disputa por el trofeo Lombardi en el juego contra los Pats en el Levi’s Stadium de Santa Clara (California).
Un apellido más grande que todo
Elijah Arroyo nació en Orlando (Florida) el 5 de abril de 2003. En 2010 se mudó junto con sus padres a la ciudad turística de Cancún, en el estado de Quintana Roo, para vivir con sus abuelos. A pesar de dejar a sus amigos atrás, lo único que preguntó a su madre, como si de ello dependiera el viaje, fue si había un equipo de fútbol americano para él. La respuesta fue afirmativa.
A su llegada a Cancún, encontró un campo sin césped, por el que deambulaban perros callejeros. Antes de cada partido, los jugadores tenían que remover piedras, recoger vidrios rotos y botellas. El ala cerrada se formó entre las carencias y los sueños. Y así vivió su propio ‘Super Bowl’ con su equipo, Troyanos, ante Tigres de Yucatán. En abril del año pasado, luego de haber sido seleccionado por los Seahawks entendió todo.
«Significó mucho. Estar ahí me transformó en un jugador de equipo desinteresado y tener un apellido mexicano, poder representar a la gente de México, me hace sentir que represento algo más grande que yo. Es algo que me llena de orgullo», dijo al evocar esa época.
El hijo pródigo vuelve a casa
Arroyo regresó a Estados Unidos con 13 años. En Frisco (Texas) jugó en la secundaria y mostró sus habilidades que provocaron que fuera codiciado por los mejores programas de fútbol americano colegial del país. Alabama, Arizona State, Auburn, Georgia, LSU, Michigan, Penn State, Carolina del Sur y USC le abrieron las puertas, pero Arroyo sólo tenía un equipo en mente: Miami Hurricanes.
No obstante, sufrió para tomar vuelo con Hurricanes por un par de lesiones en la rodilla que limitaron su desempeño en el cierre de la campaña 2022 y en el comienzo de 2023. Arroyo se potenció en 2024 con 590 yardas y 7 anotaciones que lo convirtieron en el séptimo mejor prospecto en su posición, algo que los Seahawks de la NFL no dejaron pasar.
Desde su paso por Miami, en el colegial, y ahora con Seahawks, Arroyo no deja de ser el rostro que buscan los latinos. Fue protagonista de anuncios y cápsulas de la NFL del programa ‘Por la cultura’ y del ‘Mes de la herencia latina’ en los que narra sus experiencias y cómo aprendió prácticamente todos los conceptos del fútbol americano en español antes de hacerlo en inglés.
«Troyanos fue la primera verdadera hermandad de la que formé parte. Nunca olvidaré haber forjado una relación con esos chicos. Es como estar en el vestuario ahora con los Seahawks. Es algo de lo que nunca voy a separarme», subrayó el ala cerrada que como si estuviera en un campo terroso saltará al terreno de juego en el Super Bowl LX.
