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El Rayo Vallecano de Andoni Iraola tomó el nuevo San Mamés, un campo en el que solo conocía la derrota, gracias a un gol de Radamel Falcao García en el minuto 96 de partido que dejó helada a escasa, aunque animosa, parroquia rojiblanca que acudió a La Catedral.
Falcao, que salió en el tramo final del encuentro, desequilibró un choque en el que abrió el marcador Álvaro García tras un robo de Sergi Guardiola a Mikel Vesga y empató Pathé Ciss, desviando a su propia portería un centro a balón parado de Iker Muniain. La victoria visitante acabó con el invicto del equipo de Macelino García Toral e impulsó al Rayo a la parte alta de la tabla clasificatoria, en la que duerme en posición de Liga de Campeones.
Arrancó mejor el Rayo, que para el minuto 5 ya se había adelantado en el marcador. Lo hizo con una jugada en la que Sergi Guardiola, muy agresivo en la presión y en las disputas, le robó la cartera a Vesga, uno de las seis novedades en el once inicial del Athletic. Guardiola sirvió rápido a Álvaro, que batió tras la carrera a un Unai Simón excesivamente remiso a abandonar la portería.
Claro error que acusaron los de Marcelino, a merced de los de Iraola durante un buen rato. El Rayo dormía el encuentro con largas posesiones y cambios de orientación, y al Athletic, como desorganizado, se le hacía muy largo. Superado el ecuador de la primera mitad, los ‘leones’ empezaron a coger el balón y a mantener al Rayo en su mitad de campo, lo que alimentaba la sensación de que podía llegar el empate.
Lo intentó Villalibre en varias jugadas sin filo dentro del área y lo marcó Pathé Ciss en propia puerta. Fue en una acción desafortunada a un centro a balón parado de Muniain, que se anotó su cuarta asistencia de la temporada. Y aún pudo haber remontado el Athletic antes del descanso, pero a Nico Williams, el hermano pequeño de Iñaki, hoy suplente, se le marchó desviado un chut, a pase de Raúl García, ya dentro del área. A vuelta de vestuarios, un disparo de Raúl García que acabó en córner dio paso a tres intentos seguidas del Rayo. Los más peligrosos un disparo de Álvaro a las manos de Simón y otro de Isi que bloqueó Lekue. Retomó ánimos el Athletic con un Villalibre muy activo y ya con Iñaki Williams sobre el césped.
Villalibre probó a Dimitrievski, a pase de Muniain, y después centró sobre Williams, que no conectó el taconazo que buscaba. Sin que se desequilibrase para ningún equipo, entre los numerosos cambios y varios parones el choque fue languideciendo con más posesión del Rayo y más intención del Athletic. Aunque en la jugada más cercana al gol, De Marcos evitó el remate de Kevin en el punto de penalti. Ya en el descuento, que fue de siete minutos, Morcillo no consiguió bajar con la cabeza un centro demasiado fuerte de Iñaki Williams, y Falcao si logró hacerlo, completamente solo en el área pequeña a otro centro fuerte, aunque más medido, de Bebé.
Doblete de Luis Suárez para triunfo colchonero
Con un doblete en el tramo final del choque ante el Getafe (1-2), Luis Suárez resucitó al Atlético de Madrid, en la UVI hasta los instantes finales frente a un equipo que tiró su trabajo por la borda con la expulsión de Carles Aleñá cuando a falta de 26 minutos ganaba 1-0 y tenía el partido controlado. El delantero uruguayo se erigió como el hombre clave del cuadro rojiblanco. En dos zarpazos, cuando el Atlético parecía destinado a perder puntos, apareció para convertirse en el salvador de sus compañeros.
📡🎥 #ATMFLASH
🎙 Las palabras de @LuisSuarez9, protagonista de la noche con sus dos goles ante el Getafe:
❝El equipo merecía un partido así para coger confianza❞.
🔴⚪ #AúpaAtleti pic.twitter.com/pf8OrpMbLe
— Atlético de Madrid (@Atleti) September 21, 2021
Y es que el conjunto rojiblanco necesitaba dar un puñetazo encima de la mesa después de tres empates consecutivos (uno en la Liga de Campeones) y de acumular dos encuentros seguidos sin marcar. A priori, se enfrentaba al equipo que tenía más papeletas de perder: el Getafe. Ni la historia ni su inicio en Liga daban pie a nada bueno para el equipo de Míchel.
Después de cinco derrotas seguidas, sin puntos, con un solo gol a favor, con lesionados importantes (Jakub Jankto, Mauro Arambarri, Vitolo o Erick Cabaco) y con unas estadísticas deprimentes frente al Atlético (acumulaba 19 partidos y casi diez años sin ganar ni marcar un solo gol), el Getafe, a ojos del mundo, era un derrotado fijo antes del inicio del choque.
Diego Simeone tampoco andaba bien de efectivos en la zona de creación. Con Koke Resurrección, Kondogbia y Lemar ausentes, apostó por sentar a Rodrigo de Paul para colocar a Héctor Herrera. El medio mexicano fue de lo más correcto de un equipo gris, romo y sin ideas. Sobre todo en la primera parte, en la que apenas gozó de una ocasión, casi al final y en las botas de Luis Suárez después de un error de Djené Dakonam.
La única ocasión clara del cuadro rojiblanco en los primeros 45 minutos llegó después de una cesión corta del central togolés que acabó en la bota derecha de Luis Suárez. Su volea, la salvó David Soria y el rechace lo recogió Ángel Correa, que se encontró con la pierna de Juan Iglesias tras un remate que iba camino de abrir el marcador. Ese fue el único instante de inspiración atlética en un acto inicial en el que el Getafe tampoco hizo nada espectacular. Bastante tenía con aguantar bien al vigente campeón y con lidiar con la presión. Por lo menos, guardó la compostura y el orden. Sólo José Juan Macías, hasta el cabezazo de Stefan Mitrovic, creó algo de inquietud cerca del área de Jan Oblak.
El mexicano demostró buena movilidad y buen juego de espalda. Pero su puntería dejó bastante que desear. Y, con ese panorama, cuando el duelo estaba destinado a llegar al descanso sin goles, apareció Mitrovic para rematar de cabeza el primer gol del Getafe al Atlético en diez años. Así se fue al descanso el Atlético, con un tanto en contra y con síntomas preocupantes. El gol, que tanto se le resiste últimamente, no tenía pinta de llegar. Y menos con Antoine Griezmann desaparecido en combate y sustituido por Cunha a falta de 23 minutos. El delantero francés acumula cuatro participaciones erráticas en su segunda etapa como rojiblanco.
En ese minuto, el 66, el Getafe seguía vivo, agazapado atrás y a la espera de un contragolpe para sentenciar el encuentro. El Atlético, mientras, sólo encontraba la portería de Soria en alguna ocasión esporádica, como la que protagonizó Luis Suárez con un cabezazo al larguero. El muro del Getafe, con cinco defensas, funcionaba. Y entonces, Aleñá, desestabilizó el duelo con una patada innecesaria sobre Cunha. Dejó sus tacos en el gemelo derecho del brasileño y el VAR sentenció al canterano azulgrana. Se fue a la calle y el Getafe, con un hombre menos, se desestabilizó durante unos minutos que Luis Suárez aprovechó para no fallar.
El ariete uruguayo es un obrero del gol. Tiene oficio. Y lo difícil, lo hace fácil. A falta de diez minutos recogió un centro de Mario Hermoso y con una facilidad pasmosa controló y remató para empatar el encuentro. Dos toques, gol y a por el Getafe, que aún podía rescatar un punto pero tenía que aguantar la tormenta que se le avecinaba.
Curiosamente, resistió bien. Incluso pudo marcar el segundo con un remate de Enes Ünal que sacó Oblak con una buena mano. Mientras, el Atlético, pecó de ansiedad. Acabó mandando balonazos al área de Soria, que sacó todas las pelotas. Todas, menos una, la que agarró Luis Suárez en el minuto 91 para cabecear a la red un gol que valió oro para el Atlético de Madrid y que castigó al Getafe.
