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El sueco logró la victoria en la Liga Diamante en Lausana (Suiza) con una marca de 6,21 metros, lejos de los 6,32 que no pudo superar para batir un nuevo récord del mundo.
Un día antes de la competición en el estadio, la pértiga inauguró el certamen del mitin ‘Athletissima’ con el concurso en la Plaza de la Navegación, en el centro de la ciudad suiza. Duplantis, que lleva mucho tiempo compitiendo contra sí mismo sin apenas oposición de sus rivales, se llevó un cómodo triunfo con 6,21, récord del mitin, una marca que hizo en su primer intento y que ningún otro aspirante llegó a superar. El que más cerca se quedó fue el subcampeón europeo, Emmanouil Karalis, que superó los 6,16 metros y posteriormente intentó, sin éxito, los 6,21 en dos ocasiones y los 6,26 en una.
Bolt ya llegó a los 40
Hay pocos deportistas que pueden presumir de ser iconos globales. Uno de ellos es el jamaicano Usain Bolt, que el viernes cumple 40 años instalado en ese olimpo especial reservado para grandes estrellas y cuya figura, por mucho que pase el tiempo, le convierte en leyenda.
Usain Bolt, el llamado ‘hijo del viento’, cumple 40 años. Se retiró en agosto de 2017, tras el Mundial de Londres, pero su legado es eterno. Logró ocho oros olímpicos, tres de ellos hace justo diez años, en los Juegos de Río 2016, a los que hay sumar once preseas doradas en Mundiales y 24 victorias en la Liga Diamante. Además batió tres récords del mundo: 9.58 en 100; 19.19 en 200; y 36.84 en 4×100. Los tres aún vigentes. Su físico imponente, con 1,95 metros y un torso musculado, atemorizaba a los rivales, que sabían que compitiendo contra él las posibilidades de victoria eran mínimas. Todas pasaban porque ellos rozaran las perfección y el jamaicano no tuviese su día o andase renqueante de alguna molestia.
Nació el 21 de agosto de 1986 en Sherwood Content, una pequeña localidad de Trelawny (Jamaica), dónde creció junto a sus padres, Wellesley y Jennifer Bolt, y sus hermanos Sadeeki y Sherine. Allí, sus padres regentaban una pequeña tienda de alimentación en la zona rural mientras Bolt pasaba el tiempo jugando al críquet y el fútbol.
En la escuela Waldensia es dónde entró en contacto con el atletismo por recomendación de sus profesores, que vieron la superioridad que tenía en las carreras respecto al resto de niños. De esta forma, y tras ganar todas las carreras locales a las que acudía, fue reclutado por la Federación Jamaicana para competir a nivel internacional, ganando su primera prueba en 2002, con 15 años, en los 200 metros lisos del Mundial Juvenil que se celebró en Kingston.
Lo primero que hizo fue llevarlo a Alemania para que lo viera el doctor Hans Muller-Wolhlfahrt, para que examinase su problema en la espalda. Le detectaron escoliosis y, a partir de ese diagnóstico, Mills modificó su rutina de entrenamientos. El cambio se vio en 2008. Primero, cuando batió el récord del mundo de los 100 metros y, después, en los Juegos Olímpicos de Pekín, en los que logró la victoria en los 100 y 200 metros, batiendo además la plusmarca en el doble hectómetro de otra leyenda, el estadounidense Michael Johnson, lograda en Atlanta’96.
Tras su retirada, Bolt trató de probar suerte en el fútbol, llegando a entrenar con el Borussia Dortmund alemán o el Central Coast Mariners australiano pero sus aptitudes no eran las mismas para el dominio del balón que para la velocidad. Lo que sí mantiene el jamaicano, como reconoció en una entrevista en el Mundial de atletismo de Tokio 2025, es el cariño de todos los aficionados al atletismo, que lo ven como «una leyenda», algo que le gusta y para lo que «ha trabajado siempre» desde su época como deportista profesional.
