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El italiano Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) se exhibió este domingo y conquistó Monza, donde, tras protagonizar una de las mayores remontadas de la historia, ganó ante sus compatriotas el Gran Premio de Italia y se aseguró llegar líder destacado, prácticamente con medio Mundial en el bolsillo, al de España, el próximo fin semana, en el Madring.
Antonelli, de 20 años, que había salido decimonoveno, logró su séptima victoria en la Fórmula Uno, la séptima del año, al ganar en el templo de la velocidad, donde se impuso por delante de su compañero, el inglés George Russell, y del neerlandés Max Verstappen (Red Bull), que concluyó en tercera posición una carrera que el español Carlos Sainz (Williams) acabó decimotercero y en la que su compatriota el doble campeón mundial asturiano Fernando Alonso (Aston Martin) tuvo que abandonar.
El argentino Franco Colapinto (Alpine) finalizó noveno y el mexicano Sergio Pérez (Cadillac), decimoctavo, una prueba en la que Antonelli no sólo se convirtió en el primer italiano en ganar el Gran Premio de su país desde que lo hiciese por última vez, en 1966, Ludovico Scarfiotti a bordo de un Ferrari. El líder más joven de la historia protagonizó la segunda remontada hacia el triunfo más grande de todos los tiempos, después de la del británico John Watson, que había salido vigésimo segundo en el Gran Premio del Oeste de Estados Unidos de 1983, en Long Beach (California); una carrera en la que, curiosamente, el segundo clasificado, el triple campeón mundial austriaco Niki Lauda, también avanzó 21 plazas en carrera.
Antonelli pulverizó los registros y conquistó Monza, tradicional feudo de Ferrari, en un país que puede festejar a su tercer campeón del mundo nada menos que 73 años después de que se coronase por última vez Alberto Ascari; y que este domingo, definitivamente, se postró ante sus pies. En un Gran Premio siempre presente en el Mundial de F1 desde su creación, en 1950 y que nunca dejó de disputarse en la mítica pista lombarda salvo en 1980, cuando se corrió en Imola.
El inglés Lando Norris (McLaren) acabó cuarto, un puesto por delante de su compañero, el australiano Oscar Piastri, una carrera que abandonó, accidentado, sin mayores daños personales -tras provocar su interrupción, con bandera roja-, el monegasco Charles Leclerc; y en la que el otro Ferrari, el del séptuple campeón mundial inglés Lewis Hamilton (Ferrari) concluyó sexto.
El francés Pierre Gasly (Alpine), que había salido desde la ‘pole’, fue séptimo, un puesto por delante del debutante sueco-británico Arvid Lindblad (RB), en una carrera después de la cuál Antonelli lidera el Mundial con 267 puntos, 66 más que Russell y con 76 sobre Hamilton. Lo que implica que dentro de unos días podrá disfrutar de la capital de España, ya que, pase lo que pase, no sólo saldrá líder del recinto ferial de IFEMA, sino que también llegará en cabeza del certamen, dos pruebas más adelante, al Gran Premio de Baréin, que conserva su nombre pero se disputará en Sepang (Malasia) el primer fin de semana de octubre.
Desde la segunda lo hicieron los dos pilotos de Ferrari, Leclerc y Hamilton; y justo detrás de ellos, el cuádruple campeón mundial Verstappen -al igual que los dos anteriores, con las gomas blandas- y Piastri -con medio-. El australiano había sido tercero en la calificación, pero perdió tres puestos, por sanción, al haber obstaculizado, durante la Q2, al neozelandés Liam Lawson, de nuevo sustituto en Red Bull del francés Isack Hadjar, recuperándose aún de su lesión de muñeca.
Colapinto salía séptimo, al lado de Norris -asimismo con el compuesto medio-, desde la cuarta hilera; en una carrera que Sainz afrontó -con los blandos- desde la decimotercera plaza y Alonso -con neumático duro-, desde el ‘pit lane’, después de que Aston Martin, que observó irregularidades en la unidad de potencia del coche del genio astur, decidiese romper el parque cerrado para sustituir algunas piezas del motor, así como la batería del AMR26.
‘Checo’ salió desde el decimoséptimo puesto -con gomas blandas-, dos por delante de Antonelli -con duras-, que no tardó en dar cuenta del mexicano en un arranque de prueba en el que Gasly -que hace justo seis años había logrado en Monza, a bordo de una Alpha Tauri, su única victoria en la F1- salió bien, a diferencia de Hamilton, que perdió seis puestos de golpe. Russell pasó a Gasly en la segunda de las 53 vueltas, en la que ‘Mad Max’ dio cuenta de Leclerc, que un giro más tarde se accidentó -sin lamentar daños mayores- en la Parabólica, provocando la interrupción de la prueba, con bandera roja.
Colapinto se fue largo y a la grava, entre las dos Lesmos, en el primer giro tras la reanudación; y Gasly también se acabó viniendo abajo, antes de que ‘Mad Max’, que ya lo había rebasado, diese cuenta de Russell en la duodécima, tomando el liderato de una carrera en la que Antonelli, volando, en sentido tan figurado como literal, ya era tercero en la vuelta 13; por delante de Piastri, Hamilton y del ‘poleman’, que rodaba sexto.
Pero la gran pugna era la previsible entre los dos Mercedes, ya que Antonelli, con medios, se acercaba a Russell, con duros. Kimi llegó; y si en la 49 casi se queda en la gravilla en la primera ‘chicane’, una después, en la variante Ascari, capturó el liderato y ya no lo soltó hasta meta. Relegó a un segundo plano otra brillante carrera de Verstappen, le asestó el enésimo golpe psicológico a su compañero, se ganó para siempre el corazón de los ‘tifosi’ en Monza y entrará con el Mundial casi resuelto, dentro de unos días, en Madrid.
