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Fue por un doble 6-3, en una hora y diecisiete minutos, el australiano Nick Kyrgios se apuntó la exhibición ante la número uno del tenis femenino, la bielorrusa Aryna Sabalenka.
El duelo no pasó de ser un mero partido festivo, amistoso, plagado de buen humor, de buenos momentos y de algunas acciones brillantes, tanto del jugador oceánico, que lleva tiempo sin competir, como de la bielorrusa, la dominadora del tenis femenino.
Irrelevante el marcador e irrelevante el reclamo. La ‘batalla de los sexos’, que ya vivió capítulos anteriores a lo largo de la historia, no fue tal. No hubo ni cuestión ni debate. La presunta capacidad de que en el tenis el hombre y la mujer puedan competir a niveles similares se quedó al margen de la discusión en cuanto la organización estableció normas especiales para este cara a cara. Beneficiosas para Sabalenka, para establecer cierto equilibrio y que hubiera competición.
Ahora la ATP fija al oceánico en el puesto 671 de la clasificación mundial tras una temporada en la que solo ha jugado cinco partidos, con una sola victoria, en el Masters 1.000 de Miami ante el estadounidense Mackenzie McDonald, y cuatro derrotas. No volvió a saltar a una cancha desde entonces el tenista de Camberra de 30 años que ha sido más noticia por su llamativa personalidad que por sus éxitos en los torneos.
No hubo pulso entre Kyrgios y Sabalenka, en un duelo sin ritmo, sin intensidad, con dos jugadores, especialmente el australiano, pausado, sin aceleración. Le bastó con cierto tino en el servicio al jugador de la ATP para plasmar su superioridad. Y eso que cada tenista contaba con tan solo un intento.
«Me he sentido genial. Creo que mantuve el tipo. Tuvo dificultades en algunos momentos y le vi tenso. El partido fue de gran nivel con golpes buenos. Me moví hacia la red e hice dejadas. Disfruté del espectáculo. Creo que la próxima vez que juegue contra él ya sabré la táctica», explicó Sabalenka en la pista. «Conozco sus puntos débiles. Será un mejor partido», añadió.
Con personajes del deporte como testigos, como los exfutbolistas brasileños Ronaldo Nazario y Kaka, despidieron el año Kyrgios y Sabelanka con un nuevo capítulo de la ‘batalla de los sexos’. Fue el cuarto de esta exhibición que de tanto en cuando asoma por el entorno del tenis. Previamente lo mostraron al mundo Bobby Riggs y Margaret Court, Riggs y Billie Jean King, ambos en 1973, y después Martina Navratilova ante Jimmy Connors en 1992.
«Estaba nervioso y no creo que muchos se atreverían a estar en este lugar. Sabalenka estaba preparada para el reto y el marcador era ajustado. Estaba presionado y contaba con el apoyo del público. Ha sido muy emotivo», añadió el australiano. «Sabalenka es una atleta increíble. No me ha sorprendido. Podía haber pasado cualquier cosa», concluyó Kyrgios. El resultado fue una exhibición más para echar el cierre al año de tenis. Está más que asumida la distancia entre el circuito masculino y el femenino en este deporte. Pero como entretenimiento, es un reclamo y así resultó.
