Vinicius tuvo la culpa…

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El brasileño José Paixao de Oliveira Junior, con 18 años, se  erige con los partidos jugados como el revulsivo merengue. Gol y asistencia en el 3-0 ante Leganés.

 

El carioca lideró la reacción del Real Madrid, que dejó prácticamente sentenciada la eliminatoria de Octavos de Final de la Copa del Rey ante un Leganés que perdonó en el primer acto y desapareció en el segundo (3-0), el día del debut de Brahim Díaz en el equipo blanco. En busca de sensaciones perdidas, con la segunda unidad añadiendo frescura y una mejoría física al juego, el Real Madrid se reencontró con la victoria en un Santiago Bernabéu que sigue mostrando su desencanto en una grada que se vacía progresivamente. Encontró nuevamente la esperanza en Vinicius y el equipo la mejoría con un despliegue físico inconmensurable de Odriozola. La diversión del madridismo se reduce a Vinicius, de nuevo valiente en cada balón que tocó y que mostró que debe pasar un proceso de mejoría de elección en el final de las jugadas. Marcó cuando no tuvo tiempo para pensar. Suya fue la primera acción de peligro a los 9 minutos cuando Ceballos probaba la fiabilidad de un portero sin minutos como Cuéllar.

El Leganés que dio la campanada hace un año, tenía claro a qué jugar. Defensa de cinco, líneas juntas para eliminar espacios, un buen repliegue y rápido con el balón. Con poco comprobó que se hace daño a un Real Madrid inmerso en la desconfianza. Su falta de puntería le genera nerviosismo. Perdonó dos el que debe asumir el papel de goleador, Benzema, de cabezazo picado y disparando a las nubes una buena acción de Lucas. Gumbau no afinaba un centro con dos compañeros libres de marca para rematar a los que les faltó milímetros para hacerlo y Keylor Navas respondía con acierto a la falta de continuidad, decisivo en acciones a balón parado. Dos le remataron, una ajustada al palo ante la que voló para sacar una manopla firme al remate de Braithwaite.

Son esos momentos en los que cualquier rival que pisa el Bernabéu siente que tiene poder para tumbar al vigente Campeón de Europa. Keylor salvó y de nuevo el debutante Braithwaite perdonó una clara en carrera con disparo ajustado al poste. Mientras, el madridismo se desgañitaba contra el colegiado, con el dolor reciente del penalti no señalado a Vinicius ante la Real, pedía uno de Rodri a Odriozola, que estaba en todas. Hasta que en una de esas apariciones por área rival fue empujado y en el penalti tan demandado apareció la calidad de Ramos para poner en ventaja al Real Madrid al borde del descanso. Con el marcador a favor apareció la versión más dominante del equipo de Solari en una segunda mitad impecable. El Leganés no encontró la manera de dar buena salida de balón y crear nada de peligro en campo rival. Se limitó a mantener el orden e intentar que el toque madridista fuera estéril. Eran Odriozola y Vinicius los que desequilibraban, metían una marcha más. Al brasileño sólo le faltaba afinar la puntería, mejorar la definición. Tras un gran regate perdonó una clara y a la siguiente optó por asistir antes que chutar. Benzema, que huele el error del rival en cada asistencia al portero, se anticipó al pase de Bustinza a Cuéllar, se asoció con Vinicius que dejó el tanto en bandeja a Lucas Vázquez.

 

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