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Con 2 jonrones de Steve Pearce y 2 más de J.D. Martínez y Mookie Betts, Medias Rojas de Boston venció 5-1 a Dodgers de Los Ángeles, para obtener el título del béisbol de las Grandes Ligas.

 

 

Pearce  y  Price fueron claves, con una gema de siete entradas para que los Red Sox de Boston vencieran por 5-1 a los Dodgers de Los Angeles el domingo, llevándose su cuarto título de la Serie Mundial de béisbol en 15 años. Los Red Sox, tras imponer un récord de la franquicia con 108 victorias de la Liga Mayor durante la temporada regular, lograron extender su dominio hasta la Serie Mundial y se impusieron en la serie al mejor de siete partidos por 4-1. Pearce fue nombrado el jugador más valioso de la Serie Mundial.

Boston derrotó anoche 5-1 a Los Ángeles, pero la verdad es que el encuentro ya estaba ganado el sábado pasado, luego del golpe anímico que dieron tras remontar cuatro carreras en el Dodger Stadium, que congeló a aficionados como a peloteros de la organización californiana. Del brazo del zurdo David Price, Red Sox, inning tras inning, fue hilando el final de una campaña que contiene desde la mayor cantidad de triunfos en la historia de la franquicia (108), hasta haber dejado en el camino a los Yankees y a los Astros, pesos pesados de la Liga Americana, que sucumbieron ante el perfecto armado que logró la gerencia bostoniana. En todas las posiciones, Boston mostró una armonía manufacturada por el manager Alex Cora, el quinto hombre que en su primer año al frente de una organización consigue un campeonato de Grandes Ligas. En el logro, el puertoriqueño levantó la bandera de latinoamérica, pues es el segundo timonel de la región (Oswaldo Guillén, 2005) que ha sido capaz de llevar a un equipo a la cúspide. Price, de 33 años, quien ganó el Juego 2 en Boston, lanzó de relevo en el Juego 3, se mantuvo ayer siete innings en los que permitió tres hits y ponchó a cinco enemigos. La única carrera que permitió fue en su primer pitcheo, que David Freese depositó entre el jardín central.

“Por eso vine a Boston, para conseguir un campeonato”, declaró Price, quien a lo largo de su carrera ha sido cuestionado por sus actuaciones en los Playoffs. Los Red Sox encontraron en sus 108 victorias la llave para conseguir el campeonato, pues cada que un equipo culmina con esa cantidad de triunfos, el resultado es el mismo: añadir un Trofeo del Comisionado en sus vitrinas. Orioles de 1970, Reds de 1975 y Mets de 1985, son las tres novenas que culminaron con marca de 108-54. Desde el primer inning, Boston mostró pegada. Dio el aviso que el avión de vuelta a casa lo tomarían con el título. Un cuadrangular de Steve Pearce puso adelante 2-0 a la novena de Alex Cora. Dodgers reaccionó en la parte baja de ese mismo capítulo con bambinazo de David Freese, lo único rescatable de la ofensiva local que se secó ante la serpentina del zurdo David Price. En el sexto capítulo, otro palo de cuatro esquinas de Mookie Betts amplió la ventaja a 3-1. Un rollo después, JD Martínez continuó la fiesta de Boston. Se sentía como si todo hubiera acabado el sábado por la noche. Como una tarde en la que se rinden honores a las esperanzas desfallecidas.

No habrá más béisbol hasta el próximo año y quizá en la colina del Dodger Stadium no se vuelva a ver a Clayton Kershaw, quien este domingo abrió el último juego para Los Ángeles, en un domingo que no fue cualquiera. El mejor pitcher de su generación tiene la oportunidad de salir de su contrato con los Dodgers, organización en la que en 11 años se convirtió en hombre y millonario. Kershaw ya no es Kershaw. No impone ni en el montículo de la que hasta anoche fue su casa donde tiene todo un ritual. A las 18:29 horas del centro de México su primer lanzamiento. En menos de 10 pitcheos pierde el juego 2-0. Hasta ahí es todo lo que en televisión se pudo ver de Clayton. Cuando saca el tercer out voltea ligero al cielo. Se toma la gorra y la acomoda para entrar al dugout donde no dirige palabra a nadie. Al sentarse, sorbe Gatorade para escupirlo. Se envuelve el brazo en una toalla. Cada que su equipo está al bat con un out, Kershaw entra al clubhouse. Quizá ahí descarga en soledad la furia que le causa no haber otorgado un título de Serie Mundial a la organización que le entregó más de 200 millones de dólares. El zurdo era una marca registrada de Los Ángeles. Ahora podría estar libre en búsqueda de una organización con mayor suerte. Los 30 años que acumulan los Dodgers, para algunos empieza a tomar tintes de maldición por el hecho de no retirar el emblemático 34 del zurdo Fernando Valenzuela que sí fue campeón.

 

 

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